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Sedena: Un general de partido y no de Estado

Las Fuerzas Armadas deben permanecer neutrales y no apoyar proyectos de Nación cuestionados, que atentan contra la vida democrática y la libertad de expresión.

Por Rubén Aguilar

El general secretario, Luis Cresencio Sandoval, desde muy al inicio de su gestión se ha comportado como un soldado que se somete, acríticamente, a su comandante en jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hay militares de alto rango, que están en activo, que piensan el general secretario no sigue la doctrina militar de las Fuerzas Armadas que sostiene que la lealtad de los soldados es a la Constitución y al comandante en jefe sólo si este se sujeta a ella.

El general secretario en diversas intervenciones ha hecho afirmaciones que lo muestran como un militante o un claro simpatizante del partido en el poder y no a un militar que representa al Estado, no a un Gobierno en lo particular.

En el discurso que pronunció en la celebración de los Niños Héroes, el pasado 13 de septiembre, dijo: “Quienes integramos las instituciones tenemos el compromiso de velar por la unión nacional y debemos discernir de aquellos que con comentarios tendenciosos generados por sus intereses y ambiciones personales antes que los intereses nacionales pretenden apartar a las Fuerzas Armadas de la confianza y respeto que deposita la ciudadanía en las mujeres y los hombres que tienen la delicada tarea de servir al País”.

Se afilia o sigue el estilo del Presidente, que rechaza toda crítica a su persona y Gobierno y acusa a quienes se animan a hacerla de traidores de la Patria. Eso no dice el general secretario, pero sí que quien critica a las Fuerzas Armadas son “tendenciosos” y “tienen intereses personales”, que no son los “nacionales”. Palabras más, palabras menos, la forma de descalificar a quienes no piensan como él es la misma que utiliza el Presidente.

En agosto de 2021, en la ceremonia de creación de la Comandancia del Ejército afirmó: “Estamos orgullosos de ser soldados y que nuestro trabajo sirve a los mexicanos (…) señor Presidente seguiremos acompañando su proyecto de Nación”. Y en noviembre de 2021, en el aniversario de la Revolución sostuvo: “Es necesario estar unidos en el proyecto de Nación (…) en marcha (…)”.

Hay un sector muy amplio de la población, por lo menos la mitad, que no está de acuerdo con el proyecto que impulsa el presidente López Obrador, que considera daña al País y existe evidencia contundente, con información oficial, que muestra en muchos capítulos, que incluye el de la democracia, un retroceso histórico. Las Fuerzas Armadas deben permanecer neutrales y no apoyar proyectos de Nación cuestionados, que atentan contra la vida democrática y la libertad de expresión.

El general secretario debería de volver a leer sus apuntes del Colegio Militar y de la Escuela Superior de Guerra, para recordar que el Ejército es una institución del Estado, no afiliada a ningún partido y que la lealtad al comandante en jefe sólo obliga en la medida que este cumple con la Constitución. López Obrador la violenta de manera permanente.

Rubén Aguilar es doctor en Ciencias Sociales y profesor de la Universidad Iberoamericana. En Internet: www.miscuadernos.com.mx

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