Tendencias
Cintilla de tendencias

Covid-19

Omicron en CDMX

Carmen Aristegui

Pemex

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo


DUEÑEZ* EMPRESARIA

Oportunidad de progreso

Latinoamérica tiene hoy una gran oportunidad de progresar. No debemos perderla.

Por Carlos Dumois

Latinoamérica tiene hoy una gran oportunidad de progresar. No debemos perderla.

Durante las últimas décadas hemos visto migrar hacia China y otros países de Oriente plantas productivas de todo tipo de productos, desde juguetes, aparatos eléctricos y componentes industriales, hasta chips de computadoras y maquinaria sofisticada.

En esta recomposición de la economía mundial ha habido una trasferencia de riqueza de proporciones gigantescas hacia esos países asiáticos, y también hacia los países productores de petróleo del Medio Oriente.

Durante este proceso de cambio, Latinoamérica ha caído en la irrelevancia económica y gradualmente pinta menos en el escenario económico global. Además los pésimos gobiernos que cada vez dominan más el ámbito político de nuestros países no han sido capaces de construir una visión realista y ambiciosa para volver a poner a nuestra región en la carátula del desarrollo en la era digital.

Pero hoy se presenta una coyuntura completamente diferente. Las grandes corporaciones globales ahora buscan cómo regresar sus plantas productivas a América, principalmente a los Estados Unidos, México y Centroamérica. ¿Qué es lo que está provocando este fenómeno?

El tema es complejo, pero podemos observar diversas causas: Las regulaciones crecientes del Gobierno chino, los serios problemas logísticos en todo el mundo, la tendencia alcista de los salarios chinos, el rompimiento de cadenas productivas en casi todas las industrias, la fragilidad financiera del sector inmobiliario en China, la guerra entre este país y los Estados Unidos. Todo esto junto ha provocado una fiebre migratoria de regresar la producción de China.

Cuando las compañías americanas analizan las opciones para reubicar sus plantas, y estudian sus costos, pronto voltean a ver hacia lo más cercano: Latinoamérica, y sobre todo México. Les hemos demostrado que podemos producir con alta calidad y costos competitivos, y tenemos muchas ventajas a la hora de evaluar los medios de transporte de las mercancías.

La política del presidente Biden podrá influir en la fuerza y velocidad que tome este proceso de regreso, pero nada podrá evitar que un gran flujo de inversiones se derrame hacia México y Centroamérica.

Nuestros gobiernos podrían también hacer mucho para atraer este derrame de inversiones hacia nuestros países, pero tampoco debemos esperar mucho de ellos. Les falta sentido de desarrollo económico y siguen luchando por sus causas ideológicas del pasado.

Nos toca a los empresarios trabajar duro para aprovechar las oportunidades que traerá esta tendencia de regresar la producción de Oriente. Las posibilidades son enormes. Podemos promover coinversiones, hacer contratos de proveduría certificada o de outsourcing, impulsar a nuestros gobernadores para que trabajen en la atracción de inversiones, invertir en infraestructura industrial y logística, asociarnos o representar marcas extranjeras que necesiten producir localmente, desarrollar componentes que podamos producir en nuestro País, y muchas oportunidades más.

El escenario es inmejorable. Esperemos que nuestros gobiernos cuando menos no estorben. Si en México finalmente ponemos en riesgo el suministro seguro y competitivo de energía eléctrica, podemos ahuyentar a muchas empresas. Si seguimos con la política antiempresaria, se podrán cancelar muchos proyectos.

Toda Latinoamérica tiene ahora una gran oportunidad de recuperar el terreno perdido. Esperemos que no veamos prosperar a muchos países de nuestra región y que en el nuestro sólo dejemos pasar las grandes jugadas que se están presentando.

Hasta hace pocos años creíamos que China, y luego otras naciones asiáticas, se convertirían en el polo industrial del mundo. No nos imaginamos que este proceso podría revertirse tan pronto. Pero todas las oportunidades son perentorias. Parece que a ellos se les acaba el viento a favor. Hoy sopla hacia nosotros. Pero esta, como todas las oportunidades, tampoco durará para siempre. Manos a la obra.

Comentarios