Tendencias
Cintilla de tendencias

Tiroteo en Texas

Eugenio Derbez

Viruela del mono

Homicidios en México

“No me considero un coyote”

En octubre pasado le pregunté al secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Alejandro Mayorkas, cómo explicaba las altísimas cifras de detenciones fronterizas

Por Jorge Ramos

No le gusta que le llamen “coyote” o “pollero”, como se les dice a los traficantes de personas que cruzan a migrantes indocumentados. Eso es lo que hace, pero él usa otras palabras: “Yo no me considero un ‘coyote’, me considero un facilitador de oportunidades”. Es un hombre guatemalteco que vive en México y ha sido fuente de Univision, la cadena de televisión donde trabajo, en otras ocasiones. Pidió permanecer en el anonimato para hablar. Acordamos que le llamaría Armando, que no es su nombre real.

Hablé con él porque quería entender la industria ilícita de la que forma parte en un momento en el que el flujo migratorio hacia Estados Unidos ha aumentado a niveles no vistos en años.

Conversar con un personaje como él puede ser problemático -lo que hace es un delito, muchas veces asociado con grupos del crimen organizado y que con frecuencia involucra extorsión, violencia y distintos tipos de abuso-, pero escucharlo tiene valor periodístico. Su relato nos muestra un lado menos conocido de uno de los mayores desafíos humanitarios y políticos del continente: La migración hacia Estados Unidos.

Sólo en agosto de 2021, según los datos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, más de 200 mil personas que entraron de manera no autorizada al país fueron detenidas. Se estima que muchas de ellas cruzan haciendo uso de algún “coyote”.

En octubre pasado le pregunté al secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Alejandro Mayorkas, cómo explicaba las altísimas cifras de detenciones fronterizas. “Se trata de un gran número de individuos”, me dijo, “que han sido explotados por organizaciones de traficantes, que desinforman y que su único objetivo es obtener una ganancia, no el cuidado de esos individuos”.

Armando lo reconoce: “Hay gente que abandona a otras personas. Hay gente que mata a otras personas por tratar de transportarlas. Hay ‘coyotes’, ‘polleros’, que meten a gente en camiones y los hacen viajar con cerdos, con vacas, en trailers, en cajuelas de vehículos”. Aunque dijo que la razón por la que lo hace es “el dinero”, marcó una diferencia: “No se vale. Nos están pagando una plata, y esa plata representa el futuro de alguien en un país”.

A principios de diciembre, en una carretera de Chiapas, un trágico accidente dejó al descubierto las condiciones peligrosas a la que los contrabandistas exponen a los migrantes. En una carretera a las afueras de Tuxtla Gutiérrez, un camión que transportaba clandestinamente a más de un centenar de personas chocó y al menos 55 de ellas, la mayoría de Guatemala, murieron.

Que esto siga pasando y que la industria de los contrabandistas fronterizos prospere habla de nuestra perpetua crisis migratoria. Los estragos económicos causados por la pandemia han afectado con mucha dureza al Sur del Continente y vemos una incesante ola migratoria hacia Estados Unidos.

Lo que sigue a continuación es el testimonio de Armando, quien se inició en el oficio haciendo un par de viajes de Honduras y El Salvador a Guatemala y México. Después de un tiempo, lo contactó una organización para la que trabaja ahora. Estos días, su operación llega hasta Texas.

El viaje comienza, asegura, “desde Tegucigalpa, desde San Pedro Sula, de Choluteca. Desde ahí nosotros tenemos vehículos que los trasladan hacia la frontera con Honduras y

Guatemala. De Guatemala hay otros vehículos que los trasladan de las fronteras hasta acá, a cualquier frontera con México. Y de acá se van en carro hasta Estados Unidos”. Su operación, según su relato, evita una de las vías de transporte más conocidas y peligrosas de la ruta migrante por México, “La bestia”, como se conoce a la red de trenes de carga que recorre el territorio con miles de personas montadas en el lomo de sus vagones.

¿Cuánto cuesta el viaje desde Centroamérica hasta Estados Unidos?, le pregunté. “Entre 9 mil y 12 mil dólares” por persona, dijo. Pero advirtió que los precios varían si son parejas o familias con hijos y que podría cobrarles hasta “25 mil dólares por llevarlos”.

Los pagos son “por trayectos”. “Al llegar a cada frontera entre Guatemala y Estados Unidos nosotros pedimos el 10%. Al llegar a Veracruz se pide un 15%. Al llegar a Ciudad de México ya se pide el resto, para llegar a un 50%. De Ciudad de México hasta la siguiente frontera [con Estados Unidos], ya se pide el 50%, para poderlos llevar hasta Dallas”, dijo. Ya en Texas, “se les entregan a los familiares, a las familias, que son los que, regularmente, depositan el dinero”.

Durante el viaje, que suele durar entre 18 y 24 días, según su descripción, las personas que transporta llevan poco dinero. “A veces sólo traen dinero para ponerle una recarga a sus teléfonos o para comprarse un refresco. No traen una gran cantidad de dinero. Todo viene de Estados Unidos o de los países de origen”.

La parte más difícil del recorrido, dijo, son los kilómetros que van desde “la frontera de Tecún Umán, Guatemala, hasta Ciudad de México”. Pero ahora, advierte, “está más complicado”. Él ha notado lo que los expertos ya han señalado: En la práctica, México se ha convertido en el muro de Estados Unidos. “Está el Ejército, la Guardia Nacional, la Policía Municipal, la Policía Estatal, la Policía Fronteriza; todos ellos están complicando un poco más el poder mover a las personas”.

Sin embargo, los nuevos obstáculos creados por la política de cooperación migratoria del gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, con Estados Unidos, no han logrado detener el impulso de tantas personas que quieren llegar al Norte. Se trata de un “negocio millonario”, como han dicho expertos y periodistas.

El gobierno mexicano no ha logrado descifrar cómo afrontar esta situación y se han acumulado testimonios, denuncias y hasta videos de agresiones contra migrantes por parte de autoridades. En agosto del año pasado, el Instituto Nacional de Migración de México suspendió a dos agentes que fueron captados en un video golpeando a migrantes. Armando dice que él lo ha visto. Hay autoridades migratorias, asegura, que “no respetan los derechos del migrante. Los golpean. Los humillan”.

Pese a la creciente complejidad de los cruces y de todos estos riesgos -de parte de contrabandistas sin escrúpulos, agentes migratorios abusivos o de los grupos del crimen organizado que violan, roban y asesinan- hay mucha gente que sigue saliendo de sus países por hambre, falta de oportunidades, violencia u otras razones límite. Esas personas son algunas de las más vulnerables del mundo. Eso queda más claro después de escuchar a Armando.

Comentarios